
Porque nos sanamos en la vida cotidiana no transmitiendo nuestras cargas a los demás; y en la terapia solo encajamos las piezas del puzle de nuestra vida: somos conscientes del origen de nuestros problemas, y descodificando los bloqueos en aprendizajes evolutivos entendemos nuestro pasado.
También, el proceso terapéutico nos ayuda a cerrar un ciclo vital y despierta la semilla de otro modelo de vida donde todo es nuevo y posible. Nos conecta con nuestro Destino.
Y esta sería la ecuación terapéutica: “primera, nos sanamos en la vida cotidiana no transmitiendo nuestras cargas a los demás; segunda, tenemos que descodificar las heridas en aprendizajes evolutivos; y finalmente, conectamos con nuestro Ser, con la memoria de nuestro destino, pues quien sabe conoce su propósito no se pierde en el camino”.
La terapia solo opera como un espejo que refleja tu sanación, tu potencial, te permite cerrar un ciclo y conectar con comenzar una nueva vida donde todo es nuevo y posible.
Porque en realidad nos sanamos en la vida cotidiana y, en terapia, simplemente somos conscientes de los aprendizajes que hemos realizado y del karma solucionado. Este proceso nos ayuda a cerrar ciclos y a comenzar una nueva vida donde sentimos que todo es nuevo y posible.
El proceso terapéutico se puede resumir en esta frase: “sanar implica cambiar parte del modelo de tu vida, y si estás dispuesta, funcionará; si no, no será eficaz".
Duración: 1 hora. Tarifa: 90€ o 70€ si haces un bono de 4 sesiones.
El tratamiento se estructura de 1 a 12 sesiones según la gravedad del bloqueo. Normalmente, con 4 sesiones, la persona identifica el origen del problema.
A continuación, desarrollamos el guion básico de un tratamiento.
En la 1ª sesión, creamos el puzzle terapéutico: se identifican las heridas de la infancia que condicionan nuestra vida presente. Y para facilitar este proceso, utilizamos la astrología pues nos permite ir al núcleo del problema. Realizamos una regresión a la infancia donde exploramos las heridas que nos hayan condicionado.
En la 2ª sesión seguimos profundizando en la infancia donde, a través de una hipnosis, desvelamos “la Cara B” de nuestra infancia: aquellos que hemos olvidado pero que determina nuestra vida de forma inconsciente.
En la 3ª y 4ª sesión, buscamos sanar la relación materna y paterna pues estos dos arquetipos determinan las pulsiones básicas de nuestra vida (la pareja, la autoestima, la relación con el dinero, etc.).
En la 5ª sesión, trabajamos la concepción, la gestación y el nacimiento pues modela que tengamos con propósito o no, o que vivamos nuestra vida o la de nuestros padres.
En la 6ª sesión profundizamos y se realiza, además de un árbol genealógico, una dinámica transgeneracional para desvincularnos del condicionamiento del linaje.
En la 7ª sesión, realizamos una constelación familiar para encajar todas las piezas del puzzle familiar.
En la 8ª sesión, si la persona cree en ello, nos abrimos al misterio de vidas pasadas donde descubrimos que las cargas traumas que recibimos en la infancia son producto del karma de otras vidas pues nuestras víctimas de pasado se han convertido en nuestros victimarios en la vida presente. Y, de este modo, nos liberamos del sentimiento de culpa pues, entendemos, que los demás nos hacen de espejos: reflejan lo que eres; si te amas, te quieren; si te odias, te rechazan.
En la 9ª sesión, una vez sanadas las heridas, nos centramos en conectar con el nuestro Ser, en activar nuestro potencial a través de la terapia Dhespierta®: técnicas espirituales y energéticas desarrolladas por NEOCONSCIENCIA®
En el resto de sesiones, enfocamos la terapia en cocrear la vida que deseamos; pero también, se realizan los ajustes necesarios para mantener y sostener el cambio.
Te ayuda a conocerte; a ser tú mism@, más real y consciente. Te permite cerrar ciclos y comenzar una nueva vida.
Dota de orden y de sentido al aparente caos de nuestra vida. Lo definimos como crear el puzle terapéutico: encontrar el sentido a nuestra vida, comprender que algo nos guía: lo llamamos destino.
Y el más revelador y llamativo. Después de cada sesión, para saber si ha funcionado o no, miro el brillo de los ojos del paciente. Los ojos simbolizan nuestro chakra corazón, la capacidad de amar(se), el eje de la terapéutica y la clave de la vida.

