
En la nueva psicología no existen traumas sino aprendizajes.
Alejandro TébarDesde la nueva psicología proponemos que, en realidad, no existen traumas sino aprendizajes necesarios para evolucionar; por ello, el sufrimiento, los bloqueos o los síntomas no son el verdadero problema: es una mentira que nos contamos a nosotr@s mism@s y a l@s demás. Son una cortina de humo que esconde un modelo de vida tóxico. Y esta visión no es nueva, la tuvieron Sócrates y Buda:” el sufrimiento es producto de la inconsciencia, de la ignorancia”.
Y ¿Cuál es la derivada terapéutica de esta visión? Es positiva, porque si descodificas los aprendizajes de los bloqueos, los síntomas desaparecen, pierden fuerza. Y este proceso ocurre con o sin terapia, aunque ésta acelera el proceso. También, los siete aprendizajes se relacionan con el sistema de chakras.
1. VIVIR SIN MIEDO.
Aprender a vivir sin miedo pues debilita nuestro sistema inmunitario, distorsiona la percepción de la realidad y nos impide vivir en el presente, en lo real; es lo contrario a la sabiduría.
Desde el nuevo paradigma terapéutico proponemos que tu mente crea tu realidad para evolucionar, entonces, ¿de qué tendrías miedo, de ti mism@?
Entonces, confía en el universo, confía en ti, y acepta lo que vives como un reto. Y así, te será más fácil superarlo.
2. DESAPEGARTE.
La depresión es una de las enfermedades del siglo XXI más extendidas. Una pandemia real ¿Qué aprendizaje implican los estados depresivos? Si la padeces significa que tu vida es tóxica, no te nutre: vives desconectad@ en la periferia de tu destino.
¿Cómo superarla? Sal de la zona de confort tóxica, se creativ@, experimenta una sexualidad intensa y vive tus miedos y fantasías. Y también, desapégate de lo que te intoxica o te resta.
Si eres aburrid@, si no eres creativ@, si eres dependientes: ¿quién te va a amar?
3. AUTENTICIDAD. SER REAL.
Aprender a ser tú mism@, real y consciente, y no un clon familiar. Si repites patrones familiares, si te pareces a tu linaje, sino te individualizas (Jung), sentirás que vives la vida de otr@s y aparecerá un vacío existencial que se manifestará como ansiedad, neurosis o Ego.
¿Qué te diferencia de los demás? ¿Por qué tendrían que elegirte a ti en vez de a otr@?
4. AMAR(TE). EL PUNTO MÁS IMPORTANTE.
Para que te amen, tienes que amarte primero a ti mism@, y esto implica sanar las heridas de la infancia, deshacerse de la influencia del transgeneracional y de los ecos de vidas pasadas.
Solo se puede amar a la gente real, que vibra desde el Ser, y no desde el Ego. Sino te traicionarán.
Es fácil saber si te amas, mírate al espejo: Tu cuerpo habla de ti, tu mundo exterior te refleja y tu mirada delata como estás, quién eres; ¿te enamorarías de ti mism@?
5. ¿QUÉ GENERAS? ¿KARMA O DHARMA?
La experiencia nos enseña que todo lo que hacemos regresa como un bumerán. Si aportas conciencia y amor, la energía te lo devolverá en forma de golpes de suerte, de abundancia, de una vida digna, etc. Se define como Dharma positivo. Sin embargo, si generas Karma, atraerás drama, personas que te harán lo mismo. Y sólo será cuestión de tiempo.
6. ¿ERES CONSCIENTE?
Nadie nos engaña, nadie nos hace nada que no merezcamos, porque las personas llevan tatuadas su historia en el rostro. Solo tienes que aprender a percibir la realidad de forma objetiva, sin apegos, sin proyecciones. Sin engañarte. Pero para ver el mundo tal como es, primero, tienes que saber quién eres, reconocer tu sombra psicológica e integrarla.
Y para ello, tienes que vivir intensamente, cumplir tus fantasías y vivir en coherencia.
7. DESTINO Y SINCRONICIDAD.
Vivir desconociendo nuestro destino, sin propósito, nos impide encontrar sentido a nuestra vida, sentir plenitud. Y este es el origen de muchos síntomas o de enfermedades mentales.
Si consigues superar estos 7 aprendizajes descubrirás otra forma de vivir donde todo es nuevo y posible, sin dramatismos, porque el pasado no se repite; y, también, atraerás, debido a la ley de la atracción, lo que necesitas, lo que eres, porque atraemos personas o situaciones que resuenan con nuestro estado.
Muchas personas tienen una visión infantil de la terapia: creen que los terapeutas sanamos a los pacientes. No es exactamente así pues el paciente ya viene sanado (o no) a terapia, y en ella solo es consciente de ello, creando su puzle terapéutico. Y también, intuye que otra vida es posible. Y se atreve a vivirlo. Pero para conseguirlo tiene que cumplir los siguientes requisitos:
1. AMAR(SE).
Aunque el paciente lo desconozca, la terapia es un acto de amor por uno mismo que finaliza atrayendo a alguien con quien compartirlo o cortando con una pareja ya innecesaria; por esta razón, no suelen acudir a ella personas realmente enamoradas.
El significado de Amarse permite muchas acepciones, pero la que nos interesa en este contexto es la siguiente: cuidarte, darte el amor que tus padres no pudieron transmitirte. De ahí, la importancia de un modelo de vida sano, coherente y consciente. Y para ello, tienes que solucionar las heridas de la infancia y carecer de karma.
¿Por qué? Existe una correlación entre los bloqueos que superamos y nuestra capacidad de amar. Por ello, aquellos que no han sanado las heridas de la infancia, no pueden ni saben amar pues el sufrimiento nos vuelve narcisistas e inconscientes. O, expresado con otras palabras: no se puede dar (ni recibir del mundo) aquello de lo que se carece; y debido a esto, nuestras parejas operan como espejos terapéuticos: tal como te ames o te cuides, así te relacionarán contigo.
2. SENSIBILIDAD.
Para entender este punto primero necesito explicarte algo. De niñ@s predomina el hemisferio derecho del cerebro (visual, sugestionable y emocional), y por ello, somos muy sensibles y fáciles de traumatizar.
Y muchas personas, para protegerse, se desconectan, se insensibilizan. Se crean una coraza en el corazón que impide amar y sentir. Se observa, sobre todo, gente con mucho Ego o miedo; también en los hombres.
Pero para sanarse hay que volver a sentir como lo hacíamos en la infancia porque los traumas raíces se generan de 0 a 7 años; y si hemos perdido esa sensibilidad, la capacidad de emocionarnos y de visualizar, es probable que no funcione la regresión. Sin embargo, si eres sensible, si el arte o el cine te emocionan, posiblemente la terapia será eficaz.
3. SUPERAR LAS CRISIS: EL LENGUAJE DEL CORAZÓN.
La vida nos ofrece oportunidades para desbloquear (la coraza de) nuestro corazón repitiendo de forma cíclica el trauma original a través de las crisis generadoras de conciencia; por ello, en un principio son positivas pues operan como catalizadores del cambio terapéutico.
Sin ellas seriamos inconscientes y, como consecuencia, enfermaríamos pues no evolucionaríamos. Entonces, cuando afloran existen dos alternativas pues la vida se bifurca: o la negamos o la afrontamos en terapia.
La primera, camuflándola con un modelo de vida tóxico pero normalizada por la sociedad (beber en exceso, evadirse con el trabajo, ocio toxico, parejas disfuncionales); este tipo de locura colectiva se define como psicopatía compartida. En este caso la terapia no funcionará porque en realidad el paciente no busca cambiar su vida sino suprimir el síntoma.
La segunda, Rumi la sinterizó en un verso: “por la herida entra la luz (la conciencia)”, pero hay descodificar los aprendizajes que implica el karma.
4. TRANSFORMAR EL KARMA.
Podríamos definir Karma como la carga que asumimos al nacer experimentada a través de una situación traumática. Por ello, Una vez interiorizado el karma existen dos opciones: o se lo transmitimos a los demás creando <bucles de repetición como víctimas & victimarios> o lo somatizamos en forma de bloqueos hasta que los solucionamos
descodificamos su aprendizaje evolutivo. Es decir, o lo transmitimos o lo transformamos.
Este es el punto más importante en <la ecuación terapéutica> pues la sanación o el cambio que experimentaremos durante la terapia será proporcional al Karma (las cargas de la infancia) que hayas solucionado previamente en la vida. Este proceso de transmutación, donde los bloqueos se convierten en recursos, se define como la <alquimia psicológica>, similar a la oruga que se transforma en mariposa o el plomo simbólicamente en oro.
Por ello, los terapeutas no sanamos simplemente actuamos como espejos que reflejan el trabajo realizado por el paciente, el karma sublimado. Esta es unas de las razones que por qué la misma técnica o terapeuta funciona con algunas personas y con otras no.
5. DESHACERSE DEL SENTIMIENTO DE CULPA.
La culpa nace de la creencia de haber obrado de forma negativa pero este pensamiento es erróneo, producto de una mente infantil, porque La energía no te juzga por hacer el bien o el mal (estos conceptos son construcciones culturales subjetivas) sino por la carga traumática que asumes y la que transmites.
Lo cual nos conduce a la Segunda derivada. ¿A quién le pasamos nuestros bloqueos? ¿Quiénes asumen nuestras cargas? Se transmiten sobre todo a las personas que te aman (hij@s, parejas, amigos, etc.) o aquellos a quienes traicionamos o mentimos.
Es importante subrayar este punto porque tal vez traicionar o no sostener el amor de aquellos que nos aman (por ejemplo, abandonar a un niño de dos años en una guardería) sea el acto que más karma genere pues nos cierra el corazón, el chakra que nos hace humanos.
Puedes realizar este sencillo ejercicio para evaluar tu posible sanación. Imagina tus manos como si fueran los platillos de una balanza; coloca en la mano izquierda la carga que cogiste al nacer y en la derecha la que has transmitido a tus hijos o a las personas que te amaron. Déjate sentir sin juicio y ni filtros. Pregúntate cuánta carga has solucionado (no has transmitido) porque tu sanación será proporcional a ella. Puedes encontrar esta técnica más desarrollada (El cubo kármico) en el libro “El Transgeneracional de NeoConcienciA® Si tú cambias, la vida cambia”.
Sorprendentemente después de realizar estas dinámicas, muchos padres o personas con un exceso de culpa, aunque reconocen que les hubiera gustado hacerlo de otra manera, descubren aliviados que han transmitido muchas menos cargas que las que heredaron al nacer. Y esta es la clave de la evolución y, por lo tanto, del cambio, de la sanación.
6. GENERAR DHARMA SOCIAL (¿QUÉ APORTAS A LA SOCIEDAD?).
“Para recibir primero hay que dar. La vida es compartir lo que somos”. Erik, niño de 7 años.
El Karma y el Dharma Significa que Todo lo que haces genera consecuencia que regresarán como un bumerán en forma de drama o de amor, de golpes de mala o buena suerte, de crisis destructivas o vitales... Esto es fácil de entender, y la extrapolación de esta ley en la física se corresponde con la ley de causa/efecto.
Ahora bien, si el mal y el bien no existen ¿qué valora la Energía? La conciencia y la evolución que aportas a la sociedad; pero sobre todo la intención que transmites: si lo haces con amor o sin el. Por ello, para saber cómo te irá en el futuro, puedes cuantificar realizar una lista de lo que has generado en la vida porque nuestra felicidad o la suerte que atraemos no es azarosa, sino correlativa a las consecuencias de tus actos: lo que das, recibes pues la energía, tal vez carezca de sentido del humor, pero es justa y tiende a la homeostasis. De hecho, existe una correlación entre el dharma social, lo que generas en otras vidas, y el amor que recibes en la infancia.
Un poeta sufí lo resumía en este bonito verso: “quien tiene el corazón puro todo lo que hace es justo y necesario; es terapéutico”. Por ello, aunque ciertas personas generan conflictos, tiene suerte en la vida porque actúan como catalizadores de conciencia, pero también ocurre a la inversa.
7. DEJAR DE VICTIMIZARSE (ES INFANTIL).
La victimización ha tenido mala fama en la historia. Los griegos adoraban el mito del héroe, y para ellos la vida cobraba sentido si se participaba de una gran pasión o de un destino extraordinario; era tan dura y breve que no había tiempo para lastimarse. La vida se jugaba a todo o nada, y la
existencia no se juzgaba moralmente, sino por su intensidad o mediocridad.
Ninguna cultura antigua valorizó el victimismo ni sacralizó el sufrimiento. Incluso tanto Buda y como Sócrates sugirieron que sufrimos por ignorancia. Más aún: no hay dignidad en la conciencia de victima porque la experiencia nos demuestra que aquellos que se quedaron apegados a su sufrimiento, al victimismo, se convertirán en victimarios.
1. BRILLO EN LA MIRADA.
Tal vez sea el baremo más evidente para cuantificar la eficacia después de una sesión terapéutica: el brillo en la mirada pues los ojos son el espejo del alma, un fractal del corazón que denota la capacidad de amar.
Existe una gran diversidad de miradas, básicamente se pueden reducir a un binomio similares a universos emocionales vitales o colapsados: miradas brillantes (Bing Bang) u opacadas (Big Cruch), que corresponden respectivamente a personas conscientes y despiertas o inconscientes y vacías (zombis o actores que interpretan un papel).
La primera es similar a la de un bebe: nos penetra el alma e irradia el brillo de alguien que hubiese descubierto el secreto de la vida; también, carece de culpa, de juicio o de reproche, y transmite presencia porque vive en el presente: acepta la realidad tal como es, como la mejor versión posible.
2. EL PERDÓN REAL.
En terapia, descubrimos que nuestros recursos se deben a los bloqueos superados, y tiene una derivada muy sanadora: consiste en perdonar a nuestros victimarios, en la superación de la conciencia de víctima y del sentimiento de culpa al entender que no existe el mal pues todo lo que ocurre tiene una finalidad evolutiva, que no vemos debido a la inconsciencia que provoca el sufrimiento. En realidad, perdonando a los demás, nos estamos perdonando a nosotr@s mismas.
3. CRISIS EMERGENTE: SANAR ES CAMBIAR.
No hay nada que sanar en terapia porque, como hemos visto, los síntomas o los bloqueos no son el problema sino la manifestación de un modelo de vida tóxico. De ahí, unos de los mantras de la nueva Era de Acuario: “si tú cambias, la vida cambia”.
4. UNA NUEVA CONCIENCIA TRANSPERSONAL.
¿Qué es? Consiste en saber quién eres realmente si te deshaces del condicionamiento familiar, en conocer tu destino, en intuir tus vidas pasadas y en recordar los contratos kármicos que has pactado vivir con otras personas antes de reencarnarte.
Identificarse solo con la conciencia social (la cosmovisión heredada de la familia y por la sociedad: soy mi estatus, mi trabajo, mi rol familiar) nos limita, nos fija en la inconsciencia y deriva en dramatismo vital, en aburrimiento y en la sensación de vacío existencial.
5. EL VIAJE DEL EGO AL SER.
Cuando sanamos las heridas de la infancia, evolucionamos del Ego al Ser, de lo aparente a lo Real. Y a continuación desarrollamos una lista esquemática con las características más importantes.
Cuando sanamos las heridas de la infancia, evolucionamos del Ego al Ser, de lo aparente a lo Real. Y a continuación desarrollamos una lista esquemática con las características más importantes.
El Ego es Reactivo, se victimiza vs el Ser es Proactivo; crea la realidad.
El Ego Racionaliza porque aún tiene miedo vs Es intuitivo. Confía en la vida.
El Ego busca reconocimiento social, le define la mirada de los demás vs el Ser no lo busca, pero tampoco la exclusión o marginalidad.
El Ego tienes una Personalidad y pensamiento estandarizado (similar a otras personas) vs el Ser tiene un criterio propio e ideas originales.
El Ego aún es un clon de su familia vs el Ser en proceso de “individualización”, diferente a su transgeneracional y a los demás.
El Ego niega la realidad, se frustra vs el Ser Acepta las circunstancias; Aprende.
El Ego vive en el pasado o el futuro (depresión o ansiedad) vs el Ser vive en el Presente, sin miedo
El Ego se culpa o se envanece de sus actos vs el Ser se responsabiliza, pero no se identifica con ellos.
6. DESPERTAR DEL SUEÑO TRANSGENERACIONAL.
Te genera la sensación de despertar de un sueño. Del sueño de nuestra infancia, de vivir las vidas de nuestros padres.
Sobre todo, Desde el nuevo enfoque psicológico comenzamos a ver la vida como un fabuloso teatro diseñado para aprender a amar(te) y ser consciente donde, en verdad, los traumas aparentes que nos condicionan en la infancia son, en realidad, crisis necesarias para evolucionar porque, superarlas, te permitirá experimentar la vida con más intensad y plenitud. Y tal vez, en este punto radica una de las claves del sentido de la vida.
Y finalizamos el proceso terapéutico con una sensación de gratitud por participar de este juego, de estar viva.
7. VIBRAR DESDE EL AMOR TRANSPERSONAL
De la misma manera que el porno no es real, “el ideal del amor” que nos han transmitido nuestros padres, la sociedad o Hollywood, tampoco lo es. Veamos qué significa. El Amor Transpersonal tiene otra acepción diferente.
El algoritmo del verdadero amor transpersonal podría reducirse a estos conceptos básicos: Ausencia de bloqueos infantiles; darte a ti mismo lo que no te transmitieron en la infancia; Ausencia de culpa generada en vidas pasadas; Creatividad cotidiana; Sexo tántrico; comprender el pasado para no repetirlo; saber quién eres para recocer al Otro tal como es y no proyectarle nuestra sombra o inconsciencia; disponer de tiempo y de energía. En definitiva, una relación de pareja real tiene que incluir tres pulsiones: conciencia, amor y creatividad, que coincide con los tres chakras más importantes del ser humano: tercer ojo, corazón y sacro.
1. Primero, a través de “la emoción negativa” que asociamos a nuestro bloqueo, identificamos el origen real que siempre se encuentra en la infancia o en vidas pasadas; y lo Revivimos. Se define como el “resentir la memoria dormida del trauma”. Es el primer paso de la sanación real: identificar el origen del bloqueo. Nombrar el problema.
Y, entonces, somos conscientes de cómo nos condiciona y la huella psicológica que nos deja; el origen del síntoma.
2. Después, Reconocemos cómo esas experiencias traumáticas generaron un sistema de creencias irracional, una forma de ver y de estar en el mundo, que determinará, de forma negativa, nuestra vida presente.
Por ejemplo, si tuviste un padre desvalorizado, que sentiste como una carga o hiriente, de niñ@ se creará una falsa creencia: “todos los hombres son inútiles, restan”. Y, por esta razón, de adult@s, seguirás atrayéndolos, repetirás los patrones Y esto se debe, en parte, al “sesgo de confirmación psicológico”: buscamos lo que conocemos, encontramos lo que esperamos y atraemos lo que somos por resonancia.
Pero madurar significa comprender que el mundo es poliédrico (es decir, tiene muchas caras; no todas las parejas son iguales): descubrir que existen modelos diferentes a los que conocimos en la infancia.
3. Y así, llegamos al punto más importante. Rectificamos o sanamos a través de una catarsis (o descarga emocional) ¿Cómo? Devolviéndole el bloqueo a la persona que nos lo generó o transmutándolo. Es decir; descorporizándolo: “sintiendo que nos liberamos de ese malestar, dejando de somatizarlo”.
Y por esta razón, la terapia consiste de “decir aquello que no pudimos expresar” en la infancia o realizar aquello que no pudimos hacer.
Un caso real. Una niña no puede irse de las casas de sus padres, pero de adulta atrae una pareja con la que revive la misma situación de agobio para hacer lo que no pudo realizar en la infancia: “separarse, irse”. Sin saberlo, ha sustituido a su padre por su pareja.
4. Re-aprendemos. De nin@s somos seres netamente emocionales y vulnerables, y por ello, no podemos razonar ni descodificar el aprendizaje que implica cada situación estresante y traumática. Y por ello, de adult@s atraemos las mismas situaciones o repetimos los mismos patrones: para aprender, aprender lo que no pudimos entender en la infancia.
Un bebe, cuando lo dejan en una guardería, no entiende que sus papás trabajan para darle una seguridad económica: “se siente abandonada”. Y aquí se instala un patrón de abandono. Entonces de adultas, atraemos a parejas con las que sentimos abandonadas, y nos volvemos a sentir desvalorizadas. hasta que entendemos que nos aman pero que no puede darlo porque están heridos o no saben cómo.
Ana se enamora de un Dj. Todo ideal Tiene una conexión brutal, pero, después, él no le responde a los mensajes, no cumple su palabra; en fin: es adicto a la coca. Ella se siente desvalorizada, etc. Vuelve a revivir su herida de la infancia. Y en terapia comprende que tanto su dj y su padre representan el mismo arquetipo: Los dos le aman, pero están demasiados heridos para mostrarlo. ¿Cuál es su aprendizaje? No tomárselo como algo personal, pero, sobre todo, buscar otra persona que pueda sostener su amor. No quedarse en el potencial.
5. Y, finalmente, Recreamos la situación.
De niñ@s, vemos un trauma donde realmente existe un aprendizaje, pero de adult@s la vemos desde otro prisma. Entendemos que es un acto de amor compartir una experiencia que nos ayuda a evolucionar. Deviene, entonces, el perdón, una sensación de que lo ocurrido tenía un sentido y un propósito.
Y, a partir de ese momento, esa situación o patrón deja de repetirse porque el aprendizaje ha sido descodificado.
6. Reconectar con el Ser, una vez que hemos sanado las heridas del Ego, aflora nuestra verdad, nuestro Ser. Y cuando sabemos quiénes somos y cuál es nuestro destino, es más difícil perdernos en el pasado o dejar que nos hieran.
7. Re-hacer parte del modelo de vida, implementando rutinas sanas.

